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¿Y por qué Sanlúcar?

Publicado el Martes, 30 Julio 2019

¿Y por qué Sanlúcar?

 

De un tiempo a esta parte han surgido voces que discrepan del protagonismo de Sanlúcar de Barrameda en la Primera Vuelta al Mundo. Hay quien reduce su papel a una simple escala o quien, directamente, elimina el paso por Sanlúcar de la Armada de la especiería.

Ante esta situación, queremos hacer un resumen de las fuentes documentales en las que nos apoyamos para reclamar el papel fundamental de Sanlúcar, no sólo en el ámbito de la primera vuelta al mundo, sino también con respecto a las demás expediciones que durante dos siglos tuvieron nuestras playas como punto de salida y llegada.

Para empezar, tomamos como referencia lo escrito por Antonio Pigafetta, cronista de la expedición. Embarcado en la misma desde su partida hasta su vuelta, fue uno de los 18 que volvieron. No escribe de oídas o por referencias ajenas, sino como parte y espectador privilegiado de la misma. En dicha crónica da las siguientes referencias:

“…algunas otras aldeas hasta San Lúcar, castillo de propiedad del duque de Medina Sidonia. Ahí es donde está el puerto que da al Océano, a diez leguas y a Poniente del cabo de San Vicente, a 370 N. De San Lúcar a Sevilla por el rio, habrá de 17 a 20 leguas”. Ya en estas líneas, Pigafetta califica a Sanlúcar como “el puerto que da al Océano”, o sea, no estamos hablando de un lugar de recalada, un “antepuerto” o alguna figura similar, es un puerto establecido y propiedad de una de las casas señoriales con mayor influencia en la baja Andalucía en aquella época.

Algunos días después, el Capitán general y los capitanes de las otras naves se vinieron en las chalupas desde Sevilla hasta San Lúcar, para terminar de aprovisionar la escuadra, los días que permanecimos allí, él y los otros capitanes recorrían en sus botes las orillas del rio, desembarcando en algunos pueblos, en que adquirieron los efectos y víveres que hacían falta para completar el aprovisionamiento de la escuadra, y acabarse de avituallar. Todas las mañanas se bajaba a tierra para oír misa en la iglesia de Nuestra Señora de Barrameda; y antes de partir, el Capitán general determinó que toda la tripulación se confesase, como precaución prudente, se había prohibido que embarcase mujer alguna en la escuadra.  Partimos de San Lúcar el 20 de septiembre, con rumbo al SO., y el 26 llegamos a una de las islas Canarias, llamada Tenerife…”. En este párrafo Pigafetta indica que cuando salen las naos el 10 de Agosto desde Sevilla, estas vienen sin sus capitanes, que llegaron días después, y sin Magallanes. De hecho, Magallanes otorga testamento del día 24 de agosto de 1519 en Sevilla, evidentemente no partió de Sevilla el 10 de agosto. ¿Qué expedición zarpa sin sus jefes? En Sanlúcar permanece la escuadra durante casi cuarenta días durante los que se “adquirieron los efectos y víveres que hacían falta para completar el aprovisionamiento de la escuadra”. O sea, la escuadra no estaba aprovisionada, los víveres y efectos se adquieren durante los días que permaneció en Sanlúcar.

 “…En fin, gracias a la Providencia, el sábado 6 de septiembre de 1522, dimos fondo en la bahía de San Lúcar y de los sesenta hombres que formaban la tripulación de la Victoria, cuando partimos de las islas del Maluco, llegamos a España dieciocho, estando enferma la mayor parte. Los demás, unos murieron de hambre, otros escaparon en la isla de Timor y otros fueron condenados a muerte por sus crímenes.

Desde que habíamos partido de la bahía de San Lúcar hasta que regresamos a ella, recorrimos según nuestra cuenta, más de 14.460 leguas, dando la vuelta completa al mundo, navegando siempre de Este a Oeste….”. Al regreso de la vuelta al mundo, Pigafetta vuelve a mencionar a Sanlúcar como lugar de partida al comunicar que regresaban a la Bahía de Sanlúcar y lo tiene como final del viaje, “hasta que regresamos a ella”.

Continuamos con la carta que Juan Sebastián Elcano le escribe al rey a su llegada. La carta está datada el 6 de septiembre de 1522 en la nao Victoria…. En Sanlúcar.

En esta carta, Elcano le cuenta las vicisitudes del viaje, lo acontecido durante el mismo y, sobre todo le da cuenta de que han dado la vuelta al mundo. Y la escribe desde Sanlúcar… ¿Por qué le escribe al rey desde Sanlúcar y no espera a llegar a Sevilla? ¿Será porque da por terminado el viaje en el mismo sitio de dónde salió?

“… estando tan esténuados como hombre alguno lo ha estado, con la ayuda de Dios y de Nuestra Señora, después de pasados tres años, dimos fondo en la Bahía de San Lúcar…”

Y la firma con la siguiente frase…

“.. Escrita a bordo de la nao Victoria, en San Lúcar, a seis días de septiembre de 1522.

El capitán Juan Sebastián del Cano

Y el rey le escribe en contestación a Elcano con una misiva que comienza….

Vi vuestra letra que me escribiste de San Lucar en que me hacéis saber vuestra llegada en salvamento con la nao nombrada la Victoria”

Estos documentos: el diario de Pigafetta, la carta de Juan Sebastián Elcano al rey y la contestación del rey son documentos ampliamente difundidos, a disposición general en ediciones digitales y copias digitalizadas, al alcance de cualquier interesado. Pero no acaban ahí nuestros argumentos.

La navegación por el Guadalquivir en aquella época, cuando aún no habían hecho las cortas del rio, con embarcaciones que sólo podían navegar con el viento de popa, y los múltiples bancos de arena que no permitían un calado suficiente para un buque cargado, era tan dificultosa que los cargadores preferían alistar las flotas en Sanlúcar, facilitando así el desplazamiento por el rio. Existía también otro motivo importante para despachar y recepcionar las expediciones en Sanlúcar y no es otro que el contrabando y aligeramiento de cargas en las orillas del rio. Al despachar las embarcaciones en Sanlúcar se dificultaba que se cargaran mercancías sin fiscalizar en el trayecto entre Sevilla y Sanlúcar. Al inspeccionarlas en Sanlúcar a la vuelta ocurría otro tanto con las mercancías que llegaban de Indias.

Estos hechos hicieron que desde antes de la fundación de la casa de contratación en Sevilla en 1503, ya se desplazaban a Sanlúcar los funcionarios responsables de despachar las naves que hacían la ruta de las Indias para efectuar las comprobaciones de cargamento y supervisar y liquidar las tasas y peajes de la Corona. Este hecho viene reflejado sobre todo en la documentación económica referente a los pagos que hacía la corona para compensar estos desplazamientos y los gastos asociados.

También se refleja la partida y la llegada de Sanlúcar en los documentos de despacho de los buques y de la inspección que realizaba la corona a la llegada de las mismas. La primera de estas flotas despachada desde Sanlúcar con destino a las Indias es la que Bartolomé Colón despacha en 1493 antes de partir con Cristóbal Colón en su segundo viaje desde Cádiz. A partir de esta, se van despachando la de Jorge de Sosa (1495), Juan de Aguado(1495), Juan de Saucete junto a Américo Vespucio(1496), Pedro Hernández Coronel(1497), Cristóbal Colón en su tercer viaje(1498), Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa y Américo Vespucio(1499), Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra(1499), Vicente Yáñez Pinzón(1499), Diego de Lepe(1500), Francisco de Bobadilla(1500), Alonso Vélez de Mendoza(1500), Cristóbal Guerra y Luis Guerra(1500), Nicolás de Ovando(1502), Juan Bermúdez y Álvaro Alonso Norte(1503), Alonso Quintero(1504), Cristóbal Guerra y Luis Guerra(1504), se recibe el cuarto viaje de Cristóbal Colon(1504), Juan Bermúdez y Bartolomé Colín(1505), Juan de Sanlúcar y Antón García(1506), Alonso Martín(1507)….

Ya en 1508, y ante la tozuda realidad de que el embarque y la carga de suministros se realizan en Sanlúcar, la Casa de contratación da su autorización para ello, siempre supervisado por los funcionarios de dicha casa. Así que al despacho de las flotas se une el embarque y el alistado de los buques.

Vicente Yáñez y Juan Díaz de Solís(1508), Diego Colón(1509), Diego de Nicuesa (1509), Un grupo de dominicos encabezado por Fray Antonio de Montesinos y Fray Pedro de Córdoba,  entre otros(1510), Juan de Triana(1512), Juan Romero(1512)…..

Pedro Arias Dávila con 30 navíos y unas 2.500 personas (1514), Andrés Niño (1514), Diego Colón y Fray Bartolomé de las Casas vuelven en 1515, Juan Díaz de Solís (1515), Antón de Alaminos(1515), Martín de Zuazola(1515), Martín de Aguirre(1516), Gabriel del Bosque(1517)

Es evidente que Sanlúcar de Barrameda era un puerto con una enorme actividad en cuanto al tráfico con Indias antes de la expedición de Magallanes. Todas las flotas que se han señalado se despachan y aprovisionan en Sanlúcar (al final de este texto se relaciona la bibliografía donde se reseña toda esta actividad)

En cuanto a la armada de Magallanes, en las instrucciones, cédulas y títulos que emite la corona, aparece una frase muy común que es “…cuando se haga a la vela”. Esta expresión se toma como referencia a efectos de mando y, sobre todo a efecto de los pagos. Como ejemplo, el título de veedor para Juan de Cartagena dice lo siguiente “es nuestra merced e voluntad e mandamos que hayais e llevéis de salario con el dicho oficio en cada un año de los que en ello vos ocupades, desde el día que en buena hora la dicha armada se ficiere a la vela para el dicho viaje fasta volver a España, sesenta mil maravedíes…”. En otros documentos de la misma armada y tipología se menciona de forma expresa “los cuales comienza a ganar desde veinte días del mes de septiembre deste mismo año, que las dichas naos del armada hicieron vela en la barra de Sanlúcar de Barrameda”, (libramiento de sueldos a Juan López Carballo), “los cuales le corren desde veinte días del mes de septiembre deste dicho año, que las naos de la armada hicieron vela de la barra de Sanlúcar de Barrameda” (libramiento de sueldos a Gaspar de Quesada), “los cuales le corren desde veinte días del mes de setiembre deste dicho año de mil e quinientos e diez e nueve” (libramiento de sueldos a Fernando de Magallanes)… Es decir, tanto para la corona de Castilla como para los funcionarios de la casa de contratación, la fecha de inicio de la expedición, y a partir de la cual comienzan a cobrar sus sueldos quienes se habían embarcado en ella es el 20 de septiembre de 1519… cuando parte la armada desde Sanlúcar.

Hay otro dato interesante referente a esta Armada, que es el libramiento de pagos por importe de 3.700 maravedíes “que se dieron a los pilotos que bajaron las naos de la ribera de Sevilla a Sant Lucar” que indica que la bajada del Guadalquivir se hizo con personal ajeno a la expedición.

Hay otro documento para discernir el puerto de salida y llegada que es la relación de fallecidos durante la expedición. Esta relación está encabezada por la leyenda “relación de las personas que fallecieron en la Armada desde la salida de Sant Lucar en 1519”. El titular del documento ya habla por sí mismo del lugar de partida.

Lo cierto es que entre Sanlúcar de Barrameda y Sevilla se formó durante dos siglos un complejo portuario, fiscal, administrativo y logístico que acaparó la mayor parte del tráfico marítimo entre España y las Indias. Sevilla era la gran ciudad cosmopolita desde la que se organizaba y fiscalizaba todo ese intercambio y Sanlúcar era el puerto de partida y arribada del mismo.

La mejor descripción de este binomio la da en el siglo XVII, el dominico Fray Pedro Beltrán que en la Charidad Guzmana decía sobre  Sanlúcar “Aqueste puerto opulento do arroja el indio avariento cuantas minas desentraña es la garganta de España por donde le entra el sustento.  En la boca que es su villa se parte, corta y amasa, i en una i otra barquilla luego al estomago pasa que es la espaciosa Sevilla”.

 

Bibliografía

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Relación de gastos hechos para la armada de Fernando de Magallanes, AGI, Contratación, 3255, L.1.

Libro copiador: Armada de Fernando de Magallanes, AGI, Contratación, 5090, L.4

Charidad Guzmana, Fray Pedro Beltrán, BNE