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El lastre

Publicado el Sábado, 07 Diciembre 2013

Curiosidades. El lastre.

En primer lugar quiero aclarar que el lastre, según el diccionario de la lengua, es el peso que se coloca en el fondo de una embarcación para aumentar su calado, consiguiendo con ello más estabilidad y equilibrio. En realidad con ello se conseguía bajar su centro de gravedad, hasta donde fuera necesario.

El calado es la profundidad que alcanza la quilla desde la línea de flotación del barco. Hay que tenerlo muy presente a la hora de navegar por aguas poco profundas.

 

Desde los tiempos remotos el material utilizado para lastrar los barcos eran las piedras, la arena y otros objetos pesados hasta que en el s.XIX se comenzó a utilizar la propia agua de mar, y todavía siguen utilizándola las embarcaciones modernas.

 

Quiero deciros que es un tema importantísimo para una embarcación. Yo diría que primordial, ya que para que un buque pueda ir navegando correctamente debe estar perfectamente lastrado para conseguir el equilibrio necesario y pueda desplazarse en óptimas condiciones.

 

Imaginaros que si tiene más peso a babor, estribor, a proa, o a popa la embarcación se inclinará hacia el lado donde tenga más peso. Pues bien, esa inclinación no deseada, nos hará perder velocidad y maniobrabilidad.

 

En embarcaciones a vela o remo, que en aquella época era lo único que había, era necesario conseguir una estabilidad perfecta. Con la estabilidad adecuada podían conseguir hasta la mitad de la velocidad del viento, que era lo máximo a que podían aspirar.

 

Igualmente aprendieron que el peso adecuado a la eslora, era fundamental ya que al tener el peso en la parte más baja del barco, el centro de gravedad bajaba y con mal tiempo la embarcación se defendía mejor de las embestidas de la mar.

 

Para conseguir este peso se terminó por utilizar solamente las piedras, ya que la arena era más complicada de sacar del fondo.

 

Las mejores piedras provenían del comercio naval de Sanlúcar y son las que venían de América y también las que llegaban de Inglaterra. No debemos olvidarnos de las exportaciones y del gran comercio del vino con Inglaterra desde el s. XV.

 

La composición de estas oscuras piedras es el basalto y la cuarcita, con una densidad altísima y de una tremenda dureza. Su densidad es tres veces mayor que la del agua, por tanto, otras cualidades de estas piedras o estos cantos rodados son su enorme peso, su poco volumen y su extraordinario pulimento. Se puede observar estas piedras y donde se colocaba el lastre en la maqueta y dibujo adjuntos. Estas cualidades las hacían muy útiles para el lastre de los barcos, ya que encajaban perfectamente, por su redondez, unas con otras; y por su gran peso no se movían ni se desplazaban de su sitio.

 

Su redondez y pulimento proviene del continuo roce del agua de los ríos donde permanecieron a lo largo de cientos de años. Estos cantos rodados, a lo largo de los años, fueron amontonándose en la playa de Sanlúcar, ya que los barcos, para disminuir el calado, los descargaban si tenían que seguir rio arriba hasta Sevilla, por el poco fondo que en algunos sitios, tenía nuestro Guadalquivir.

 

Si cuando llegaban de vuelta de Sevilla no tenían suficiente carga, se completaba con estas piedras, para emprender el largo viaje a las indias orientales u occidentales. Es fácil imaginar el trasiego de piedras que había en la playa de Sanlúcar. Dada la abundancia de piedras, su dureza y su gran pulido, se les buscó una utilidad y uno de los Duques, decidió utilizarlas para empedrar las calles del Barrio Alto, recuerdo muy bien la calle San Agustín, totalmente empedrada, con una simetría muy original sesgada a la calle para que las caballerizas apoyaran bien sus pezuñas entre los huecos de las piedras.

 

El único inconveniente que tenían estas calles empedradas era el tremendo ruido que hacían las ruedas de los carros y carruajes al pasar por ellas. Recuerdo oírle decir a mis mayores que cuando en una casa de la calle empedrada había un enfermo muy delicado, el ayuntamiento mandaba echar paja o serrín, o tal vez arena, para amortiguar el ruido de las ruedas de hierro de todo tipo de carros y carretas.

 

En las fotos adjuntas puede verse algunas calles de nuestra ciudad donde todavía perdura el empedrado original con estos cantos rodados.